Mientras más personas estén conscientes de la importancia del autocuidado del único e insustituible binomio cuerpo/mente que cada uno tiene (solo con ese mero hecho) disminuimos la tasa no solo de enfermedades físicas (esto incluye patologías tan complejas como el cáncer) sino también de patologías mentales, siendo la consecuencia de esto una población más sana, más equilibrada y como efecto dominó, frase trillada y desgastada, pero cierta, hacer un mundo mejor.